resiliencia
EL NIÑO HOSPITALIZADO
Atendemos a niños y adolescentes de escasos recursos económicos que padecen alguna enfermedad crónica o terminal—como cáncer, VIH, deficiencias cardiacas, transplantes o quemaduras— y que han tenido que abandonar sus estudios. Un porcentaje son indígenas, sus padres son mayoritariamente obreros y ninguno tiene derecho a la Seguridad Social, por lo que, a la angustia de vivir la enfermedad, se suma el problema de su costo económico. En estas circunstancias, sólo son atendidas sus necesidades más básicas (alimentos, medicamentos y tratamientos médicos), dejando a un lado la educación y la recreación.
Muchos de los pacientes son de provincia y han tenido que dejar sus hogares para recibir tratamientos especializados en el D.F. El hospital les recuerda cotidianamente la separación de su hogar y el desarraigo de su entorno significativo. Con frecuencia se enfrentan a la desintegración familiar, porque los padres que tienen que cuidar a un niño enfermo caen en el ausentismo o el abandono laboral, en el descuido de sus otros hijos y sufren un agotamiento emocional que afecta las relaciones familiares.
Los métodos de diagnóstico y tratamientos suelen ser dolorosos y son fuente de estrés y ansiedad para el niño y su familia. Al significado psicológico de indefensión, se suma el sentimiento de ser agredidos en su integridad física y emocional. El dolor físico y el miedo a la muerte, hacen que los niños se depriman y pierdan la esperanza de sanar para convertirse en futuros ciudadanos sanos, productivos y felices.
Buscamos generar resiliencia en niños hospitalizados, entendida como un proceso cognitivo, emocional y social. Propiciamos respuestas creativas ante el dolor y situaciones de vulnerabilidad extrema mediante el humor, el juego, la creación artística y la empatía. También, fomentamos la construcción de redes de apoyo entre niños que viven situaciones semejantes y buscamos que toda la comunidad hospitalaria desarrolle destrezas que incrementen la respuesta resiliente de los niños y sus familias. Contribuimos a la creación de una cultura de la resilencia en México y difundimos el arte como un efectivo medio para la salud psicológica y emocional. Promovemos los derechos de los niños hospitalizados, en especial, los derechos a la salud, a la educación, a expresar opiniones, a recibir amor, a vivir en armonía y a jugar.
EL CIRCO DE LA MAGIA
resiliencia para niños hospitalizados con enfermedades crónicas y terminales
Este proyecto se lleva acabo, desde el 2007, en hospitales públicos de 3er. nivel de la ciudad de México, en colaboración con Badulake Teatro
Abarca tres áreas: talleres de arteterapia, intervenciones escénicas, y capacitación para maestros, enfermeras y promotores culturales del sector salud.
Participa en los programa
Alas para los sueños y Capacitación para promotores, que desarrollan actitudes resilientes, de Alas y Raíces para los Niños de CONACULTA.
¿QUÉ ES LA RESILIENCIA?
Entendemos la resiliencia como la capacidad del ser humano para vivir y desarrollarse a pesar de las situaciones traumáticas o adversas. Está constituida por dos dimensiones: la resistencia a la destrucción —la capacidad de proteger la propia integridad ante fuertes presiones— y la capacidad de construir —de crear una vida digna de ser vivida, a pesar de las circunstancias adversas.
En México se desconoce el valor terapéutico del arte. Existen muchos programas de ayuda económica —que cubren tratamientos, albergues y alimento— y de voluntariado, pero no hay una cultura de la resiliencia. En los hospitales se dan eventos de beneficencia, en los que se presenta entretenimiento comercial o se reparten regalos, pero, a pesar de sus buenas intenciones, por falta de metodología y de un conocimiento real de las necesidades emocionales de los niños, en lugar de ayudar, contribuyen al contexto de disgregación emocional y relacional que viven, donde imperan lo imprevisto y la fragmentación.
El arte, la recreación, la educación y la cultura inciden directamente en la salud. Llevamos años trabajando en diferentes ámbitos y hemos observado el enorme efecto terapéutico de la expresión artística, que lleva a los niños a conectarse con su potencial de vida y a participar activamente en su propia curación.
El proyecto integra las artes y la psicología de la salud anímica. Fomentamos una actitud optimista y de buen humor, pero siempre respetando el proceso emocional individual de cada niño. Procuramos establecer con ellos relaciones de profunda empatía, que involucren un contacto físico, afectuoso, cuidadoso y respetuoso, y los acompañamos en situaciones extremadamente dolorosas.
Debido a la vulnerabilidad de la población con la que trabajamos, nuestro sistema de trabajo es flexible y se adapta a las circunstancias diferentes que se presentan en cada sala de hospital.
El proceso artístico
El trabajo artístico disminuye el nivel de estrés y de ansiedad del niño y su acompañante, propociona un sentimiento de integración interior y de control de la situación en la acción creativa, elevando la autoestima y reduciendo el grado de incertidumbre. El arte funge como válvula reguladora entre el intelecto y las emociones, ayuda a expresar y procesar emociones profundas —miedos, fantasías, deseos— y genera vías alternas de comunicación entre el niño y su entorno, porque es nuestro mejor recurso para expresarnos cuando las palabras resultan inadecuadas.
El arte genera resiliencia al propiciar respuestas adaptativas y creativas ante situaciones de crisis. Hemos visto transformaciones maravillosas con un poco de música, pintura, tijeras y mucha disposición. Los dejamos crear, experimentar, arriesgarse, tomar decisiones, equivocarse y trabajar juntos. Bordar, dibujar, modelar, pintar y construir son acciones integrales, que aumentan la capacidad de adaptación, y simbólicas entre nuestro mundo propio (lugares, sueños, anhelos, personas, sentimientos) y el mundo exterior.
Crear sana y nos conecta con la vida, produce un vínculo entre el niño y el mundo, cuando está sumido en la sensación de aislamiento y resquebrajamiento que produce la enfermedad. Al crear el niño se percata de que, a pesar de estar en una cama, tienen el poder de trabajar, de crear y de transformar el mundo y a si mismo.
La risa
Es bien sabido que la risa franca, la carcajada, aporta múltiples beneficios a la salud. Mientras reímos liberamos gran cantidad de endorfinas, responsables en gran parte de la sensación de bienestar: un minuto de risa diaria equivale a 45 min. de relajación. El buen humor y la alegría son factores psicológicamente positivos y protectores frente a lo adverso.
El payaso es un creador, un provocador de risa, sensaciones y emociones, que nos hace reír y reflexionar con su visión del mundo y sus intentos de posarse por encima de sus fracasos. Nos muestra su vulnerabilidad, es el niño que llevamos dentro, que no tiene tabúes, que disfruta jugando y que quiere ser como los adultos. Es un generador de catarsis que genera sanación social y relajamiento. El clown trabaja con arquetipos universales y, a través de su inocencia y estupidez, provoca el humor y la conexión con el público, imprescindible no sólo para el espectáculo, sino como catalizador de empatía.
INTERVENCIONES TEATRALES Y MUSICALES
El Circo de la Magia es un espectáculo multidisciplinario, que abarca música, clown, teatro, danza y artes plásticas, como un nuevo modelo de integración de las artes en la resiliencia.
En nuestra propuesta el espectador es el que actúa, el que dirige, el que lleva el ritmo y la batuta. El público se convierte en artista, sin el, el espectáculo no podría existir. El Circo de la Magia es para todo el público y sin límites de edad. Involucramos a los padres, enfermeras, médicos y trabajadoras sociales, promoviendo el establecimiento de redes de apoyo y un sentido de comunidad.
La intuición y la improvisación son parte fundamental del espectáculo. Las artistas crean a partir de las circunstancias de cada lugar en donde se presentan, adaptándose a los recursos del espacio escénico existente y las condiciones adversas. Trabajan tanto áreas de hospitalización, como en las salas de espera.
Descripción de una intervención
• Diagnóstico del piso y selección de ambientes para trabajar.
• Entrada. Llegamos al lugar caracterizadas, pedimos a los niños permiso para entrar tocando un timbre imaginario.
• Meditación. Con burbujas de jabón guiamos al público hacia un viaje interior, mientras tocamos la flauta barroca y el diapasón. Los niños, con los ojos cerrados y haciendo conciencia de su respiración, visualizan un cielo azul. Se les invita a preguntarse ¿cómo me siento?, a permitirse sus emociones y sensaciones y a localizarlas en su cuerpo. El tema de la meditación varía, a veces se trata de hacer un viaje al fondo del mar, en busca de una perla, otras, volamos sobre un pegaso, etc.
• Viaje al circo. Repartimos a todos narices de payaso, que sirven como cascos protectores, para subirnos a un transporte imaginario que nos llevará al circo.
• Desarrollo de los cuadros escénicos de circo, con la participación de los niños. Tenemos La Gran Malabarista, La Rata Maruca, La Equilibrista, La carrera de pollitos, La flor mágica y El Domador de ratas.
• Creación plástica. Uno de nuestros retos es integrar las artes plásticas a las intervenciones teatrales. Por ejemplo, los niños hacen un títere y, al ponerle nombre, se convierte en un personaje que participa en el espectáculo.
• El gran ensamble La Bamba. Repartimos panderos, claves, palos de lluvia, maracas y tambores. Nosotras nos unimos con el acordeón y la jarana y realizamos un ensamble musical, haciendo énfasis en la construcción colectiva. Todos los presentes, incluidos padres y enfermeras, bailamos, reímos y cantamos juntos.
• Cierre con meditación. ¡Qué estemos bien, felices y en paz! Al final, realizamos con diferentes pacientes, sesiones de acompañamiento respetuoso y empático ante el stress hospitalario.
El Circo de la Magia es manifestación, intercambio, milagro, enseñanza, humanidad. La magia de la transformación, aunque sea sólo por unos minutos.
Créditos del proyecto
PROYECTO CONCENTRARTE Y BADULAKE TEATRO
con el apoyo de:
CONACULTA
Cordinación de desarrollo Infantil
Alas y Raíces Para los Niños
El Circo de la Magia es creación de Adriana Martelli dentro de la beca interpretes, del FONCA período 2006-2007. Se presenta desde el 2007 en los hospitales del DF en colaboración con Proyecto Concentrarte.
Intervenciones teatrales, arteterapia y talleres de capacitación: Adriana Martelli y Liliana Riva Palacio / Registro fotográfico: Rodrigo Ímas, David Jaramillo (los derechos de las fotografías pertenecen a sus autores, queda prohibido su uso sin su permiso expreso).